martes, 6 de septiembre de 2011

XV Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez


Variedad de colores, aroma a seviche, 38ºC, 17 mil personas, 1 estadio, 1 legado.
Legado musical de un hombre que respiro lucha por el pacifico y regalo alegría a una región.
El Festival Petronio Álvarez, que durante 14 años se ha convertido en el espacio de encuentro cultural donde confluyen compositores, músicos e investigadores del litoral pacífico, generaron un  clima de alegría, con sonidos y cantos de la selva y el mar, que engalanaron la ciudad.

Los pañuelos blancos inundaron el pascual de pacifico colombiano. El Estadio quedo preciso para el festival. El conglomerado solo podía pedir más y más y más de ese sabor pacifico que caracteriza gran parte del territorio colombiano. Las conclusiones varían sobre una misma premisa; El Petronio estuvo por encima de lo que se esperaba.


Caminando por el estadio y deleitando la vista de tanta alegría discrepada sobre artesanías, música y caña, caigo en cuenta de que, el Petronio se ve asechado de algunos ‘gringos’ y acentos paisas; y a la vista, algunos sombreros vueltiao’s, era notorio que la costa caribeña estaba en la sultana.
Dentro del evento pude evaluar la calidad de dicho festival. Fue unánime, nos fajamos en organización y liderazgo, y los caleños demostramos que tenemos una capacidad amplia de ser cívicos durante eventos de este calibre, llevando orden y no destruyendo nuestro patrimonio cultural.

Me puse en el papel de una extranjera, para trabajar en la misma idea, y que los mismos caleños fueran los editores de este escrito: Qué es el Petronio Álvarez. A base de esto, me incluí en conversaciones y me llene de preguntas desorbitantes como cualquier persona ajena al festival y su significado, y se lleno la cuota, hasta me llene en respuestas que ni siquiera conocía, incluidas; el festival no solo es un tributo al difunto cantautor Petronio Álvarez, sino también un tributo a los grupos musicales venideros, dentro del mismo rango cultural, además tratan de rescatar ese sentido de pertenencia afro que con el tiempo lamentablemente ha desaparecido, y restablecer ese eje cohesionador del tejido social regional y la reivindicación de valores y aportes a esta étnica colombiana. Es el evento afro más grande a nivel continental y posiblemente único en su clase además de sus saberes y tradiciones orales son compartidas con el país y con el mundo. O como también que el tomaseca en sus inicios, fue una gran ayuda para limpiar la matriz y los órganos femeninos, y como si fuera poco el viche, servía para curaciones y aumentar la fertilidad y el vigor.

Inclusive enfrente altercados de orden público, puesto que como todo colombiano, hubo una que se quiso pasar de lista y colarse en la fila que horas llevaba de haberse formado y el calor hacia bochorno dentro de la misma. Decidí hacer parte de la solución y no del problema y alegue sobre ese tipo de ‘corrupción’ que se presentaba dentro de un evento como este y de algo tan minimalista como la formación de una fila, y que era increíble que ocurriera en un país tan bello como Colombia. El policía encargado, se disculpo en nombre de toda la comunidad caleña y me repetía una y otra vez que no era intención dejar ese tipo de impactos a los visitantes extranjeros, que lo iba a solucionar y que ¡por favor! Disfrutara de mi estadía y del concierto a suceder. Rápidamente llamo a dos guardas mas y le pidió decentemente a la mujer que se retirara e hiciera toda la fila como los demás habíamos hecho. Al ver la furia de muchas de las mujeres que se encontraban ahí… ella acepto y se retiro. No me falto ser extranjera para quedarme sorprendida.

Dentro del estadio la ‘gozadera’ fue más que increíble. Los mismos realizadores se aseguraron que los asistentes estuvieran rodeados de cultura y música todo el tiempo, por eso no dejaron sus interpretaciones, acompañado de bailarines al son del bambuco para conquistar el publico antes del inicio del show. Estoy segura que yo y los 16.999 asistentes fuimos testigos no solo de un gran momento sino de un orden unísono. No se dividía escándalo y música, se compartía de una manera ordenada y sencilla. Los afrodescendientes no solo tienen el swing, también tiene un gran poder para unir, como los vecinos de silletería que amablemente compartieron sus tragos conmigo y mis compañeros, dejando en claro durante el festival. La distinción no solo fue local, sino internacional ¡que cosa tan bien hecha!

El silencio se convierte en sonido, se sacuden energías, se atenúa el escenario y solo se ve rotando la llegada de los artistas, que a violines, marimba y tambores pone a vibrar y a corear al público. Sentí orgullo ajeno. Es de fotografía recordar un evento como este. Quedo más que claro que en el pacifico si se sabe rumbear.

Música, arte, goce y pacifico fue lo que se vivió desde el 24 al 28 de agosto de 2011. Porque eso e’ lo que hay.

                                                                                                                By: Lady Johana Ospina 
                                                                                                                       Comunicadora Social                                                                                                                                                            

No hay comentarios:

Publicar un comentario